En el final de la recta final!
ADAPTADO DEL ART. DE MORDEJAI WOLLENBERG

Hemos comenzado un nuevo libro: Devarim. En él Moshé hace un repaso de todas las travesías del Pueblo de Israel en el Desierto, tomando una enseñanza y un mensaje de vida de cada una de ellas. Por ello, muchos de esos lugares son nombrados por sucesos acaecidos en ellos y no por su nombre real.

Nada es relatado en la Torá sin razón. Siempre hay y habrá en ella un mensaje eterno de vida que podemos tomar como enseñanza aplicándolo a nosotros mismos.

Todos hemos emprendido viajes a lo largo de la vida, tanto físicos como espirituales. Hemos hecho muchas paradas durante los trayectos. Algunas importantes, otras no tanto, pero hay aquellas que resultan exitosas y otras no parecen serlo, pero de todas tomamos una experiencia de la que aprender.

A veces nos da la impresión de que esos trayectos fueron muy sencillos, y al llegar, olvidamos los detalles o su travesía. Incluso, no recordamos a aquellas personas que nos ayudaron durante el recorrido.

La Torá nos recuerda que a pesar de que hayamos llegado a nuestro destino, siempre debemos ser conscientes del camino que nos llevó y no dar por sentado sobre lo que nos han alentado y guiado a través de nuestros “viajes”. Esas etapas previas pueden parecer como “piedras” en el camino una vez que llegamos a la meta, pero realmente son importantes. En su momento, representaron un paso más cerca hacia nuestro destino. Siguen siendo importantes ahora, porque sin ellos no estaríamos donde nos encontramos.

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No hay futuro sin reconocer el pasado

Desde la época de Abraham (hace cerca de 4000 años) que recibe el Mandato Divino de "Lej Leja" - Vete para tí, estamos en una permanente travesía por el mundo.

Estamos llegando al final del camino: las huellas del Mashiaj ya se avistan. Realmente estamos por pasar el umbral del Galut (Diáspora). En la historia hemos pasado situaciones alegres y otras muy tristes y todos los pasos intermedios. Todos son importantes, y cada uno de esos pasos nos ayudan a llegar al destino. Estamos en el final de la recta final!

El Talmud cuenta una historia de un joven que estaba viajando desde Jerusalem hasta Galilea. Llegó a un cruce de caminos de cuatro vías y vio que el cartel se había caído. Ahora no tenía forma de saber qué camino tomar. ¿Qué iba a hacer?

La respuesta fue simple: Sabía de donde venía, Jerusalem. Arreglando las señales de tal forma que Ierushalaim quedara apuntado el sendero en el que venía, pudo darse cuenta de qué camino tomar.

Cuando sabemos de dónde venimos, podemos saber hacia dónde nos dirigimos. Esta porción de la Torá nos recuerda esto. Que todos podemos luchar y, finalmente, llegar a nuestro destino.

Todo pueblo que reconoce su historia sabe hacia dónde tiene que escribir las páginas de su propio futuro. Y nosotros bien sabemos cómo hacerlo. Tenemos el libro que nos guía (la Torá) y la fe incondicional en nuestro Guía (HaShem), y muy pronto podremos decir Gracias HaShem por ayudarnos a llegar al destino final, con Mashiaj en Ierushalaim!